Cualquier turista que venga a España tiene que incluir dentro de su recorrido a Granada. Sus vacaciones no estarían completas si no aprovecha las ventajas y atracciones de esta ciudad andaluza.
En primer lugar, llegar a Granada no es difícil; el aeropuerto de Gauchina, a 15 km, tiene vuelos tanto nacionales como internacionales (la línea de bajo coste Ryanair es una de las que opera allí, por ejemplo) y está convenientemente conectado a la capital por autobuses y taxis; la red de autovías permite llegar fácilmente desde Sevilla, Madrid, Almería y Málaga, además de contar con una estación de trenes con conexiones a todo el país.
Los turistas que vienen de vacaciones a Granada disfrutan especialmente de sus monumentos históricos: el Generalife, con el exuberante palacio de La Alhambra, uno de los más visitados a nivel mundial, o la catedral, que guarda los restos de los Reyes Católicos Fernando e Isabel.
Otra de las formas de hacer turismo es visitar el distrito de El Albaicin, antiguo barrio árabe y cuyas estrechas callejuelas albergan bares y comercios típicos. El turista no puede dejar de visitar el Sacromonte, con sus casas cuevas (en algunas de ellas funcionan famosos tablaos flamencos).
El alojamiento en Granada es de lo más variado: es común poder conseguir desde casas particulares que se alquilan por semanas, hasta Hoteles de cuatro estrellas (uno de ellos se encuentra dentro del propio Generalife, por ejemplo).
Los turistas pueden aprovechar la noche granadina para salir a comer los platos típicos de la zona, como las habas con jamón, el pollo alpujarreño o la olla de San Anton, o disfrutar de la vida y la música en alguno de sus muchos locales nocturnos.
Si te gusta el turismo de invierno, no puedes dejar de visitar Sierra Nevada, que con sus excelentes pistas de esquí constituye una buenísima alternativa para el turismo deportivo. La estación está abierta durante varios meses al año, por lo que es probable que puedas hacer coincidir tus vacaciones con esa actividad.