Qué y dónde comer en Toledo

La cocina toledana es rica en carnes por su cercanía a capitales como Ávila, en donde cordero o cochinillo son los reyes de cualquier plato típico. Es famosa, mundialmente, su caldereta de cordero, o caldereta manchega, realizada con pierna de cordero y aderezada con las especias de la tierra, cuyo protagonista principal es el azafrán junto con el aceite.

Queso manchegoLa gastronomía de esta capital ha sido repetidamente mencionada en nuestra literatura: El Quijote, La Celestina o El libro del buen amor y en otras tantas obras de Benito Pérez Galdós, Quevedo o Jorge Manrique se ha dado debida cuenta de las delicias culinarias castellanas, altamente influenciadas por la enorme amalgama de culturas y civilizaciones que antaño la poblaron.

La caza ocupa uno de los puestos destacados en las especialidades de la cocina Toledana, despuntando el jabalí, o el venado, realizados en guiso lento y amoroso o preparados en forma de embutido, como el chorizo de venado.

También destaca su afamada perdiz, que se elabora estofada en calderos junto a ingredientes como el tomate,  vino blanco y azafrán. También es posible encontrar platos de perdiz con alubias o en escabeche, sencillamente deliciosa, y “al chocolate”, pero sobre todo destaca el plato de perdiz toledana, un plato que puede degustarse en cualquier restaurante o casa local.

El conejo y la liebre pueden tomarse al ajillo o “a la cazadora”, dando rendido homenaje a las recetas con las que los cazadores tomaban la carne en los peroles, al abrigo de una buena leña, y dentro de los famosos “gazpachos manchegos”, en donde estas buenas piezas son guisadas y preparadas con primor.

No hay que olvidar la riqueza de hortalizas, lo que nos lleva a imaginarnos un exquisito plato de pisto manchego (foto derecha),  pipirrana o de berenjenas de Almagro.

En los pescados no cabe discusión, el bacalao forma parte de la buena y tradicional cocina toledana, regalándonos delicadezas como el ajoarriero, el “atascaburras”, compuesto por bacalao, patatas, nueces, ajo y aceite o el “moje de bacalao”.

Excelente acompañamiento de estos deliciosos menús es el queso manchego, de fama mundial, que en Toledo no solo se toma como entrante, sino también como postre.

Y si de acompañamiento hablamos, sería toda una ofensa no “regar” los platos con el vino de la tierra, una buena copa de los Mentrida  y Quintanar, que gustan hasta al comensal menos asiduo al delicioso jugo de la uva.

Mazapán de ToledoLa herencia árabe dejó a Toledo un buen acopio de postres, entre los que destaca especialmente el exquisito mazapán. Además de este dulce, en Toledo tienen sobrada tradición los dulces típicos de los conventos, entre los que hemos probado nos quedamos con las rosquillas de anís, marquesitas y almendrados, aunque también son conocidos sus bizcochos, arropes, yemas, corazones de S. Antonio, suspiros de almendra, mazapán relleno y pestiños.

Para comer en Toledo pueden elegirse cientos de opciones, desde la cocina más tradicional y artesana hasta la modalidad gastronómica más vanguardista y de autor. En Toledo se dan cita multitud de propuestas culinarias, que cubren las expectativas de cualquier comensal.

Hay que destacar que desde hace algunos años, cada noviembre, viene celebrándose la “jornada de la tapa” en Toledo, en la que participan numerosos bares y restaurantes. Aquí se da rienda suelta a la imaginación de los creadores y restauradores de la tierra para innovar en algo tan clásico y arraigado en nuestra cultura como es la tapa, muy popular en la cocina castellana y, por supuesto, en Toledo.

Empezando por la cocina tradicional tenemos el Rte. Asador Adolfo, un reputado establecimiento, de enorme fama en plaza por representar, como pocos, el concepto de asador tradicional. Elaboran, de manera artesanal, el mazapán toledano, de gran fama. Aunque no es una opción económica, unos 30 euros de media por menú/persona, si  uno se quiere dar el capricho una vez en la vida es la mejor elección, sin dudarlo. Está ubicado muy cerquita de la catedral.

En el casco histórico también encontramos El Casón de los López. Aquí puede comerse más barato. Llama la atención su artesonado mudéjar y un cuidado por los detalles único y exclusivo. El trato es, además, magnífico, dando muestras de una gran profesionalidad y dedicación a sus clientes. La decoración es lo que más te resulta mágico y sorprendente. Nos contaron que una de sus ventanas es la más pequeña del mundo según el libro guinnes de los récords, algo que no pudimos corroborar (lo sentimos, nos faltaron los datos de las otras ventanas), pero si ellos lo dicen será verdad…

El Restaurante Abrasador ofrece un servicio de asado de carnes propias, criadas en una finca cercana, propiedad del propio asador. El trato es muy bueno.

Casa Carmelo gusta por ese encanto especial que tienen las casas palaciegas. Su salón es una cueva  donde vas a poder deleitar el paladar con cocina típica de la tierra. Organizan paseos a caballo, y te ofrecen un pack en el que incluyen la excursión por una finca y las viandas.

En la antigua ciudadela tenemos el Bar Enebro, buenos precios y unas súper-tapas típicas de la zona, tantas que no puedes probar todas, un imprescindible.

Otro de los indispensables es La tabernita, en pleno casco histórico. Su plato típico, el “colgado de ciervo con salsa de setas” es una auténtica delicia, así como los tomates verdes (fritos) con queso de cabra. Es un bar muy pequeñito, siempre lo encontraréis lleno, pero merece la pena esperar o ir algo más temprano.

“El embrujo” ha sido todo un descubrimiento. Lo mejor es poder aparcar cerca, lo peor…que está bastante lleno vayas a la hora que vayas, pero por algo será. El trato y la calidad indiscutibles. Curiosamente, destacan sus platos de pescado fresco del día, deliciosa la sepia a la plancha, así como su tarta de chocolate.

Malpica Capital destaca por la calidad de sus ibéricos y quesos, así como por sus platos contundentes como los callos y carcamusas  (guiso de magro de cerdo y chorizo). Las raciones son grandes, así que no os quedaréis con hambre.

Si un día queréis daros un homenaje gastronómico de otro tipo de cocina, en Toledo encontraréis variadas y suculentas ofertas culinarias.

“Mille Grazie” es un italiano de italianos, con lo que estaremos seguros de que lo que comemos es original y preparado del modo auténtico. Todo está delicioso: sus pastas, pizzas o el carpaccio. No es de los más baratos pero tampoco se sale mucho de un presupuesto medio.

La Cepa andaluza ofrece, como su nombre indica, cocina típica andaluza, destaca su fritura de pescado (típico de esta tierra) y el rabo de toro (un plato tradicional cordobés). No es nada caro.

“La mar salá” es un acogedor establecimiento especializado es pescados, mariscos y arroces.

Para cenas románticas recomendable el Rte. La Almazara. Dos salones magníficamente decorados, y un excelente trato en un local en el que degustar unos huevos rotos con langostinos absolutamente deliciosos.

En Lizarrán se puede degustar cocina vasco-navarra con una calidad buenísima. El Albero es un local de inspiración taurina en donde comer en familia o con amigos. Sirven con un trato exquisito y son recomendables su carne roja a la piedra, rabo de toro o su revuelto de huevos con pisto y morcilla. En cuanto a sus postres son todos de elaboración artesanal, destacando la espuma de café con virutas de chocolate o la tarta de queso. Su relación calidad-precio hace de El Albero un lugar casi imprescindible para comer bien en Toledo.